▪ Murales Monumentales ▪

Paraná: los murales que nos conectan con la flora y fauna

El Puerto Nuevo y avenidas de Paraná están habitadas por aves y especies autóctonas como el carpincho. La apuesta de recuperar el espacio público con arte.

Los espacios públicos son parte de una construcción colectiva, de una apropiación del entorno que nos rodea, aquel que nos identifica como sociedad aquí y ahora. Ese proceso se está dando en la ciudad de Paraná con la transformación de muros y paredes que eran solo testigos del paso del tiempo. Ahora esos paños de cemento son una manera de reencontrarnos con nuestra flora y fauna autóctona; en definitiva con la naturaleza que nos rodea y de la que somos parte. El arte urbano llegó para quedarse e interpelarnos con representaciones de especies que siguen estando amenazadas por los incendios forestales, pero sobre todo por el avance de un modelo productivo que atenta contra el medio ambiente. No hay nada más sanador que la combinación del arte con la naturaleza: por ahí transita el espíritu de trabajo de un grupo de artistas paranaenses que se unieron para llenar de colores y de significado muros que antes eran el espacio de disputa de los partidos políticos.

En el puente del Acceso Norte y Circunvalación va quedando lista la última obra de arte. En las paredes emergen desde el agua dos figuras gigantescas: una tortuga y un carpincho parecen estar vivos dentro de una paleta de colores intensos, que vibran a simple vista. Es posible afirmar que es uno de los murales de mayor dimensión que existen en la ciudad, porque la representación de cada uno de los animales alcanza los 45 y 55 metros. La intervención es parte del proyecto Murales Monumentales y que reúne a artistas que fueron seleccionados por convocatoria para darle impulso a un nuevo fenómeno cultural.

Todo empezó con el mural del Paseo de los Pájaros, en la zona de Puerto Nuevo, y continuó con una segunda producción debajo del puente de Circunvalación y Blas Parera. Allí se inmortalizó la obra “Río” que muestra un surubí y a un dorado, ambos de 25 metros.

La propuesta es impulsada por la Subsecretaría de Cultura de Municipalidad de Paraná, en conjunto con la Secretaría de Coordinación Estratégica, junto a la participación de áreas como Tránsito o Alumbrado Público.

Una de las alma mater del proyecto es Florencia Albornoz, artista plástica de Paraná y que está a cargo de la coordinación de un grupo de artistas plásticos que va llenando de colores el puente. Los vehículos pasan a alta velocidad y son pocos los que advierten la puesta en valor del espacio urbano. “A mí me parece que está buenísimo conquistar espacios con murales, con arte. Siempre es por ahí y entender que el arte sana”, resume la muralista durante un descanso.

Un gran rompecabezas

Poder ensamblar un proyecto de esta naturaleza requiere de mucho de tiempo de maduración y de una fuerte presencia del Estado con políticas públicas que garanticen la promoción de programas culturales. Albornoz planteó que esta aventura entre paredes y muros es comparable al armado de un rompecabezas porque “la logística es muy compleja y se necesitan un montón de patas y de un montón de partes. Acá hay un equipo laburando, pero en mi caso vengo laburando el proyecto hace 6 meses. La obra debe completarse entre 5 y 7 días y mi propuesta fue hacer jornadas por la logística que se necesita para llegar al puente, por los materiales y cuando se necesita hacer un corte de tránsito”.

Dijo que la idea de pintar un segundo puente se gestó hace seis meses cuando terminó la obra de los peces. En ese momento le pidieron que siguiera y entonces hubo que poner manos a la obra. El primer desafío fue que en esta ocasión el tamaño de los muros doblaba al de los peces, por eso insistió en que la convocatoria debía ser dirigida a personas capacitadas y con formación en Artes Plásticas. “Este grupo se convocó desde Cultura Municipal de Paraná. Se hizo una convocatoria abierta para que sean parte de mi equipo. Los laburos anteriores se hicieron con gente becada del Fondo Nacional de las Artes (los peces) y el anterior mural lo pinté con los compañeros del programa Todas las Manos. En este pedí que se pueda armar un equipo de gente idónea, colegas, gente del palo”, dijo Florencia.

Al costado de la ruta se pueden divisar los materiales de trabajo y los intérpretes de una obra excepcional: Mariano Kuroski, Camila Rufiner, Maricel Silva y Jésica Duarte comparten unos mates mientras esperan la pintura, y atienden algunos detalles técnicos. Florencia habló de la formación de sus colegas, en su mayoría con experiencia en este tipo de desafío. “En este grupo son todos formados en Artes Plásticas. Hay profesores, licenciados, hay gente que labura de esto: estos son excepciones porque son monumentales, son enormes y es obra pública. Es obvio que de particular no podría pintar un puente; sí es fundamental la pata de la Municipalidad de Paraná. Hace unos días se realizó un operativo para que pinte un bordecito”, describió.

Por ejemplo, mencionó que Jésica y Camila son profesoras de Arte. En cambio Mariano es muralista, “pero del palo del grafiti. Con él somos amigos y colegas. Venimos haciendo algunos laburos juntos, pero nunca habíamos laburado un puente”.

Cuando se los ve aplicando la pintura con el pincel puliendo algunos detalles o con la brocha para resaltar algunos colores, pareciera que se conocen de memoria. La propuesta cultural es toda una novedad para la ciudad y hasta con el tiempo se podría convertir en un nuevo atractivo turístico. Albornoz reflexiona sobre su trabajo y aporta su mirada: “Puentes se pintan en todos lados. Es más, tuve una experiencia cuando viajé a México que pinté debajo de un puente con 30 muralistas. Para Paraná es nuevo”, manifestó.

Una conquista necesaria

El resultado está a la vista, los animales transmiten una intensidad de colores que cautiva y enamora. Se siente su presencia y para que ello suceda no solo es importante la sapiencia del artista, sino también la calidad del material que se utiliza. Florencia dijo que es parte de una de las conquistas conseguidas en este proyecto. “Otra conquista que tuve en este proyecto fue que me dieron bola y me compraron buen material: estamos trabajando con hidro esmalte, que es un esmalte sintético al agua. No solamente a nosotros nos da técnicamente variedad de color, por eso vibra tanto y es porque tiene buenos colores, sino que estructuralmente no necesita fijador. Es como que con el esmalte sintético tiene otra perdurabilidad, es como una buena inversión por esas dos cuestiones. La paleta que me da este material no me la da el látex”, destacó.

Para llegar a ese resultado previamente hubo que realizar una limpieza a fondo de las paredes con una hidrolavadora y blanqueada en algunas partes.

Florencia lo remarcó al principio: la verdadera conquista es haberle dado un nuevo sentido a espacios públicos y, en ese marco, un punto de inflexión fue el Paseo de los Pájaros. Allí no solo se mejoró una parte del borde costero que conecta Puerto Nuevo con Puerto Sánchez, sino que inmortalizaron aves como el hornero y otras que le dan una impronta única al lugar.

“Viene como una continuación. Es como un cuentito, porque a mi me llaman la flor de los pájaros. Me pasó que vi unos carpinteros reales y una de las ideas es que jueguen como documentos y registro de lo que es nuestra flora y fauna autóctona. Encima pasó algo re loco: cuando estaba pintando los pájaros, estaba el quilombo de los humedales y dije cuando no estén por lo menos que quede el registro. Y pensé que tal vez es una documentación. Y en el caso de los peces me pasó con la bajante histórica del río. Me parece que lo que está bueno es que sea una documentación de nuestra flora y de nuestra fauna. Y la idea del mural de la tortuga y del carpincho. La idea de meter otros colores es poder jugar con su vibración, un poco con la experimentación plástica, de formas y no tan un hiperealismo. La idea es que las figuras sean hiperealistas, prácticamente en tres dimensiones y hay un juego con el agua también porque la intención es que se vea que están debajo del agua, una trasparencia, hay ahí como un jueguito”, repasó.

El carpincho, un símbolo

En el mismo paño de cemento antes había una serie de consignas políticas.  Ahora luce la mirada curiosa del carpincho, un símbolo de la lucha en defensa del medio ambiente. Para la muralista “está bueno que podamos identificarnos con lo nuestro, porque en realidad si uno se aleja y se va al interior se ven bichos, todavía existen, todavía están. Entonces me parece que está bueno poder reconocerlos, difundir un poco eso. Es parte de la cultura general”.

El proyecto de los Murales Monumentales es parte de un relevamiento de puentes que estuvo a cargo de Albornoz. “Luego de esta obra no hay un itinerario definido, después de esto nos sentaremos a ver como se sigue. Para mí esto fue como una revolución en un montón de situaciones, se ajustaron un montón de situaciones que funcionaron muy bien. No solo el equipo, no solo la logística de la Municipalidad. Todo funcionó de otra manera, más allá que siempre estuve encima, se articuló de una manera muy copada. Está re bueno seguir apostando y seguir pintando puentes en todos lados”, subrayó.

No hay fecha definida para la inauguración, pero se estima que se convocará a una conferencia de prensa para presentar los trabajos en sociedad. “Antes de la inauguración oficial se va a iluminar el espacio, reforzando la luz que ya hay y se deben arreglar unas calzadas. La idea no es dilatarlo demasiado”, adelantó la entrevistada.

Con la realización de este mural se concluyó un trabajo titánico para demostrar que cuando se articulan las voluntades de profesionales y a ello se suma el apoyo del Estado es posible realizar trabajos de calidad. Algo está cambiando en nuestra forma de sentir y vivir la cultura local.

Fuente: Diario UNO de Entre Ríos.

Foto: Pablo Russo – 170 Escalones.

Entre Ríos Museo Antonio Serrano Ecourbano Cuidadores